lunes, 24 de agosto de 2009

Demandas de pascuenses al Gobierno chileno

     “El exceso de turistas extranjeros y de chilenos continentales a la isla ha ido "agudizando" problemas "graves" como son "las violaciones, los desmanes, desórdenes en la calle, robos a los turistas y a las entidades financieras, y también el problema de entrada de la droga que estas personas traen para acá. Entonces, hay un descontrol en todo sentido", expresó Mario Tuki, profesor e integrante del parlamento de Rapa Nui, a radio Cooperativa, justo luego que se produjera la toma del aeropuerto Mataveri.

 Desde esta perspectiva, lo que sucede con los habitantes de la Isla de Pascua, es que consideran que en la administración del país se ha preocupado más de lo que pasa en el Chile continental que en su territorio.

 Asimismo, el hecho de que la isla sea un Patrimonio de la Humanidad, provoca que mucha gente se interese por conocer el lugar y sus atractivos, además de que muchos de los turistas (con lo recursos económicos suficientes) opten por quedarse permanentemente en Rapa Nui.

 Este tema migratorio es uno de los requerimientos más específicos e importante por parte de los pascuenses, ya que el que tengan una muy buena imagen a nivel mundial (por ser un lugar muy turístico), más que un beneficio, los problemas que les está causando el conflicto es bastante problemático para su estilo de vida.

 En el mismo sentido con lo mencionado anteriormente, Tuki dijo al mismo medio que "no se debe olvidar que la isla es un territorio frágil. Tenemos que minimizar las entradas de esta gente que llega a hacer desórdenes, pero no solamente de ellos, sino que también la entrada de turistas, que aunque es buena para la parte comercial, va a implicar una destrucción muy rápida del patrimonio arqueológico de la isla y (de la calidad de vida) de sus habitantes".

 Todo este conflicto, tiene que ver, además, con la calidad de vida de los pascuenses, también está produciendo un problema de identidad, ya que la diversidad de personas que llegan a vivir en la isla es tan amplia, que la mezcla de culturas es tal, que el la identificación de los comportamientos típicos de la etnia, se va a notar cada vez menos.

 “Vamos a ir al continente para concretar este asunto, porque aquí nunca se concreta lo que se plantea y a las autoridades de la isla ya se les escapó el problema de las manos", agregó el parlamentario de Rapa Nui, a la estación radial, eso sí que previo a esto, se conversaría el tema en mesas de trabajo, conformadas por otras autoridades de la isla.

Las demandas mapuches al Estado

El pueblo mapuche ha sido, a lo largo de los años, la etnia más importante de Chile. Estos originarios del sector de La Araucanía se han visto en un constante conflicto. Durante muchos años por el hecho de que argumentan que se les han expropiado tierras que antes pertenecían a sus ancestros.

Sin embargo, desde el regreso de la democracia al gobierno, las peticiones comenzaron con mucha más fuerza. Por estos días el problema se ha cubierto más por los medios de comunicación, por el joven mapuche que murió debido a un disparo por parte de un Carabinero.

Autonomía es otro punto que tocan los mapuches. Esto, en el sentido de ser una organización dentro del país, pero sin independencia. Así, el pueblo mapuche manifiesta que el gobierno chileno tendía una responsabilidad y están en debe con ellos, y la administración del país debería sustentar recursos a la etnia.

Asimismo, el pueblo exige que se les incluya en el sistema político de Chile. Esto con el objetivo de hacer posibles sus solicitudes, propuestas e ideas en la administración del país.
“Luchamos por la restitución de territorios y sus recursos”, expresó el dirigente mapuche Aucán Huilcamán al programa de Chilevisión “Tolerancia Cero”. En este sentido, la etnia busca una suerte de paternalismo del estado chileno con ellos, en el ámbito económico, ya que asumen que Chile está en deuda con ellos por la usurpación del territorio de La Araucanía.

lunes, 17 de agosto de 2009

Zaldívar en el PRI: al más puro estilo de la DC

Luego de la polémica salida de Adolfo Zaldívar de la Democracia Cristiana (DC), la cual se produjo por la no aprobación de recursos para el Transantiago, entre otros motivos, pasó a ejercer su cargo en el Senado como independiente.

El “Colorín”, al dejar su militancia en el partido luego de 50 años en la DC, pasó a formar parte del Partido Regionalista de los Independientes (PRI), con el objetivo de fortalecer su imagen política con un grupo que se había formado recientemente.

En el PRI, en ese momento, no existía una imagen de alguien que estuviese posesionada en la política chilena y la presencia de Zaldívar obviamente ocuparía ese vacío.

El ex DC, junto con el PRI, llegó a establecer la tercera mayoría política en el país e incluso se postuló a una candidatura presidencial que, hasta estos momentos, se ve con un respaldo fijo de quienes han dejado su militancia en los distintos partidos.

Gracias a la gestión política que ha hecho el “Colorín” y su partido, ha provocado que se sepan de propuestas para negociar alianzas, primera instancia, con la “derecha” y con la candidatura de Marco Enríquez-Ominami. Esta última es la más importante; incluso ha provocado descontento dentro del mismo PRI, por los dichos no definidos de quienes participan dentro de él.

Ahora, en el PRI, se está produciendo un conflicto por los supuestos acuerdos que Jaime Mullet y Adolfo Zaldívar están estableciendo con la campaña del llamado diputado “díscolo” de la Concertación.

Zaldívar, para las elecciones municipales de 2008 expresó que “el PRI la diferencia en la política chilena”, y al parecer, considerando que perteneció a la DC y como ha sido a lo largo de los años la tónica de ese partido, tiene algo de razón. Esto en el sentido que la alianza política que se podría establecer con el comando de Enríquez-Ominami, podría darle más de algún dolor de cabeza a los dos candidatos más fuetes: Sebastián Piñera, por la Alianza por Chile, y a Eduardo Frei, por la Concertación.

lunes, 10 de agosto de 2009

Camino a la Moneda: Futuro Incierto

Casi cuatro meses es el tiempo que falta para las elecciones presidenciales. Y es que en este momento tenemos las dos partes clásicas de la política chilena: “derecha e izquierda”.
Eso sí, en esta ocasión se produce un factor muy interesante que podría ser el que marque la diferencia respecto a los resultados de las anteriores elecciones de este tipo: el independiente Marco Enríquez-Ominami.
Este personaje ha revolucionado la política de último tiempo. Primero, le está restando votos a la Concertación, directamente a Eduardo Frei, quien ha tenido que reestructurar su estrategia de competencia y un buen ejemplo de esto es su jefe de campaña, Sebastián Bowen. Segundo, el mismo Piñera se ha visto afectado por la aparición de Enríquez-Ominami. El presidencial de la Alianza por Chile, con la participación de este joven diputado, ha perdido la fuerza de argumento del “cambio”, ya que muchas personas se han dado cuenta que de gobernar Piñera, la administración estatal no variaría más allá de un color político, entre otras cosas.
Estos son los tres candidatos más fuertes. Es evidente que Marco no cuenta con una popularidad tan grande como los otros dos y que de no lograr juntar las firmas que necesita para inscribir su candidatura, su imagen quedará sólo en un gran “fenómeno” de estas elecciones. Sin embargo, de no ser así y contando con la presencia del parlamentario, los adeptos con los que cuenta serán un factor decisivo entre Piñera y Frei.
Si estos dos candidatos logran ir a una segunda vuelta, se produciría una evidente cooperación entre los votos “duros” concertacionistas que apoyan al cineasta y quienes apoyan al ex presidente, ya que aún existe en la memoria de los chilenos asociar a la derecha con los que sucedió en el gobierno militar. De darse esto, estaríamos hablando de un segundo gobierno de Eduardo Frei.
No obstante, en la Concertación se habla de un acuerdo entre el candidato de la Alianza y el independiente Marco Eríquez-Ominami. De ser esto cierto, la cooperación sería entre estos dos últimos y la estimación que los votos del diputado se irían a Piñera, con el objetivo que se produzca un canje y que Enríquez-Ominami obtenga algún cargo significativo en un posible gobierno de la actual oposición.
Respecto a la adhesión de Jorge Arrate, por el Juntos Podemos, Alejandro Navarro, por el MAS, y Adolfo Zaldivar, por el PRI, de producirse una segunda vuelta, los votos de estos candidatos claramente tendería a apoyar a Eduardo Frei. Esto porque el ideal de las personas que respaldan a los tres últimos aspirantes a la presidencia, no tiene mucho que ver con lo que plantea la “derecha” chilena.