martes, 24 de noviembre de 2009

La emoción: el gran acierto de Piñera

A lo largo de toda la carrera a La Moneda el candidato de la Coalición por el Cambio siempre ha liderado el nivel de popularidad en las encuestas y en todo momento se ha visto como el que tiene más posibilidades de ser Presidente de Chile (según los números).
Ahora que la competencia se encuentra en recta final, la propaganda electoral ha comenzado oficialmente. Por una parte están las salidas a terreno, carteles de los candidatos por todas partes y, quizá las que resulta más masiva, la franja televisiva.
Sin embargo, cabe considerar que ésta última no es un factor que determine y logre que los votantes que ya tienen preferencia por alguno de los contendores, cambien radicalmente su decisión al respecto; pero sí es preciso señalar que su mayor objetivo es llegar a darse a conocer en sectores que durante las acciones anteriores no pudieron cubrir.
En síntesis, la franja es un sustituto de la falta de recursos y Sirven para que las personas que están dispuestas votar por un candidato confirmen su votación.

El caso Piñera
Cada uno de los candidatos a la presidencia han usado distintas estrategias para consolidarse, pero lo que sucede con Sebastián Piñera es un tanto particular.
La primera parte de la propaganda televisiva no sale mucho de lo común: el canto en conjunto de chilenos a lo largo del país, del single de la campaña.
¿Cuántas veces se ha visto emocionado al representante de la Alianza?
Esto suena un tanto prejuicioso –considerando que también es humano-, pero es que pocas son las imágenes que muestras ese hombre, tan individualista, frio y estratega, en una postura de expresión tan innata como la que exhibe su franja presidencial.
El concepto de emoción que transmite es muy fuerte y, sin desmerecer a las de los demás candidatos, es, quizá, la más potente en términos de estrategia comunicacional.
Tal vez, si el candidato de la Coalición por el Cambio tuviera más imágenes así, su propaganda televisiva sería todo un golazo.
Otro factor importante que es preciso destacar es el diálogo que utiliza cuando le habló a sus adeptos ese día en el Movistar Arena. “Le quiero pedir a Dios, que nos dé a todos y también a mí”, dice en alguna oportunidad cuando se expresa emocionado hacia el público, en una postura al más puro estilo de los que era Barack Obama cuando estaba en campaña.
Es sabido de que en Chile la imagen religiosa sirve mucho para captar votos y Piñera no es la excepción. Por lo tanto es un buen recurso.
El problema que tiene esto, es que Piñera dice le pide a Dios que les dé a todos y también a él, como si él no fuera parte del ese “todos”. Esto, si es que algún chileno lo interpreta mal, a Piñera le puede costar ese voto.
En otra parte de la propaganda se muestra una especie de tráiler de una película, donde aparece Piñera junto al Grupo Tantauco. Lo característico es que quienes integran tal escena son realmente los participantes de tal asociación económica. Eso es un arma de doble filo, porque si bien todo Chile conoce que el candidato es empresario, esto podría provocar que toda la estigmatización que tiene por serlo, provoque un rechazo y le juegue en contra. Sin embargo, la situación que representa Piñera, en tal escena, no es la de un líder totalitario, sino más bien de alguien que escucha y que está dispuesto a tomar decisiones en conjunto.
Asimismo, en el mismo contexto de que Piñera sale exponiéndose como jefe, pero no sale dictando cátedra y sale escuchando, transmite la idea de trabajo en equipo, y esto se afirma cuando lo interpelan. Eso de transmitir trabajo en equipo comunicacionalmente es un recurso muy bueno.

jueves, 12 de noviembre de 2009

PURA FARANDULA Y ALGO DE IDEAS

Durante estos días para quienes le guste o no, la “carrera” a La Moneda es tema casi obligado en la mayoría de las conversaciones de los chilenos. Tanto ha sido el auge que se le ha dado a las candidaturas presidenciales, que se instalan indiscutiblemente en las mentes de las personas.
Hoy por hoy, cualquier compatriota puede apreciar distintos modos de ejecutar los distintos modos de campaña y la creatividad, en estos casos, da para todo. Entre lo más innovador y entretenido se puede ver desde “palomas” propagandistas con la imagen de tamaño real de Sebastián Piñera, hasta presenciar el talento de baile que tiene el candidato de la Concertación, Eduardo Frei, junto a su team de estilo playero.
Asimismo, la agenda periodística de fin de año, se atiborra de noticias que dan cuenta de las elecciones presidenciales. Si bien es cierto acompañan a los candidatos a la primera magistratura, los que pretenden el parlamento, no es menos cierto que las presidenciales es la carreta que arrastra los intereses de la ciudadanía hacia los candidatos a diputados y/o senadores. Por este motivo un debate presidencial afecta a toda la política nacional y, por ende, a electores, candidatos y medios de comunicación.
En este sentido, la instancia real para conocer las posturas políticas de los contendores es un debate presidencial. Y el pasado lunes 9 de noviembre el lugar elegido fue un estudio de Canal 13.
El estilo de discusión que planteó tal medio de comunicación fue distinto al anteriormente realizado por TVN. En esta ocasión las preguntas fueron más bien enfocadas a generar conflictos entre los participantes y a conocer un poco más la personalidad de ellos.
Lo que ha sido tema de comentario del formato estructurado por el canal católico, fue las opiniones familiares que los candidatos hicieron de sus contendores:”pura farándula”, como sentenció Frei.
“No me gustó porque hicieron un “charquicán” de cosas. Además el canal incurrió en un error que ya no es perdonable en la gestión medial. Los candidatos chilenos han sido muy débiles en construir una agenda temática, y programática que realmente satisfaga las aspiraciones ciudadanas, y los canales no han hecho nada por suplir eso, o sea, no están preguntando los temas cruciales que nosotros, los de la clase media que trabajamos, queremos y esta era una buena oportunidad para hacerlo”, comenta el periodista Washington Aris.
El analista político Gonzalo Müller, en tanto, señaló en el programa “Palabras sacan Palabras” de Radio Futuro que “este es el primer debate donde el tema central era la personalidad de los candidatos, no sus propuestas ni sus posiciones políticas, que ya son conocidas. No hay manera de preguntar por la delincuencia sin que lleguemos básicamente a las mismas posiciones. Ayer el tema era personalidad”.
¿Se puede castigar el sistema? Los juicios personales y distendidos, quizás dan más luces respecto a una persona que lo que su contendor pueda decir de él.
Es evidente que para el público fue el debate más entretenido hasta ahora. El formato que eligió Canal 13 permitió que los candidatos respondieran preguntas directas, contra preguntas y pudieran tener derecho a réplica de una manera mucho más instantánea, lo que en términos televisivos resulta muy dinámico y atractivo.

El desempeño de cada uno
Individualmente, la práctica de cada uno de los candidatos en el debate no varió mucho al anteriormente realizado por TVN. Sebastián Piñera fue atacado una vez más por temas económicos, a Eduardo Frei se le enrostraron los errores que cometió durante su gobierno, Marco Enríquez-Ominami nuevamente se mostró muy impaciente y Jorge Arrate una vez más fue quien se manejó mejor dentro de la discusión.
Sebastián Piñera
Según Arís, el candidato de la Coalición por el Cambio “demostró que sigue pegado a los esquemas y que cuando se sale de estos lo hace mucho mejor. Parece ser que él llega con una pauta relativamente rígida y tiene la predisposición y la actitud de no salirse de lo que tiene moldeado y eso le quita naturalidad”.
Uno de los episodios que más alterado se vio al candidato de la derecha fue cuando, luego de que se hiciera la pregunta sobre la preferencia de algún gobernante en Latinoamérica, respondió que "lo peor es Chávez en Venezuela y Castro en Cuba, pero entiendo que Marco tiene alguna simpatía por ellos”. Respecto a esto, el periodista comenta que en ese momento “actúa mucho mejor como tal cual es Sebastián Piñera y deja de ser el esquema”.
Müller, comenta que Piñera entró en un juego bastante más riesgoso pero sólo en algunas instancias fue capaz de reaccionar. Cuando le preguntaron por lo que le sucedió con Lan, lo que sorprende es la incapacidad para salir de ese tema”.
Eduardo Frei
Müller, por su parte, sentencia en la entrevista radial que “Frei, por una parte, baila arriba de la tarima con un team de verano y, por otra, dice que las preguntas son pura farándula. No es el Frei que ganó las elecciones de 93, el que fue el presidente más votado en la historia de Chile, no hablaba mejor de lo como lo hace ahora”.
“Frei es el candidato a la sombra de Bachelet y no un hombre de esfuerzo y liderazgo personal y lo que queda en su discurso es que él es el sucesor de esta presidenta tan popular y que mantendrá sus lineamientos y que por eso derrotará a la derecha, y no tiene más argumentos que esos. ¿Y dónde está el Frei potente, innovador, que tiene ideario propio y que es capaz de entusiasmar a todo el amplio abanico de la Concertación? Y llama la atención que esté asumiendo una posición de debilidad”, expresa Arís.
Marco Enríquez-Ominami
“Marco Enríquez repartiendo dardos para todos. Está sobrereaccionando. Quiere plantear todos sus temas en un solo debate y por eso encara a Frei, lo cual es lo que depende de que pase a segunda vuelta o no, y tiene a Arrate quien le quita legitimidad en el mundo de la Izquierda”, analiza Müller.
Por su parte, el periodista y profesor de la Universidad de Las Amérícas Arís, enfatizó que “Marco Enríquez Ominami, en este momento lo traicionaron justamente las posibilidades de éxito. Estuvo desencajado de lo que podía esperarse del hombre que estuvo a tres puntos, matemáticamente, de desbancar a Frei del segundo lugar. Porque si Marco sube tres puntos y Frei baja, él pasa a segunda vuelta”.
Jorge Arrate
“Arrate, creciendo, quien tiene un discurso más organizado y más articulado y curiosamente es el que tiene menos probabilidades de ganar y puede ofrecer más”, finaliza Müler en el mismo medio.
“Se mostró dispuesto al diálogo, a la conversación y nunca destruyó a alguien. Sólo habló de ideas, manteniendo siempre el respeto por las personas. Entonces, aparece como el más democrático, el más hábil, como el más pedagógico ante la opinión pública, porque el que más no enseñó sobre su idea de gobierno fue Arrate, a diferencia de los otros que se enredaron en muchas peleas chicas, sin aportar nada”, concluye el destacado periodista.

martes, 3 de noviembre de 2009

Marco en el poder: como independiente es una cosa; gobernando, el escenario cambia

La gobernabilidad de un supuesto triunfo presidencial de Enriquez – Ominami está sujeta a la posibilidad de un respaldo partidario, según la opinión unánime de la mayoría de los analistas políticos.
El candidato independiente no tiene una base que signifique partidos políticos, por lo que se cuestiona su posibilidad de gobernar sin un parlamento que le sea favorable.
Sin embargo, la historia de los cuatro gobiernos de la Concertación durante 19 años, nos puede entregar una pauta clarificadora de la realidad de la oposición en Chile y la vinculación existente entre los distintos actores de la elite de nuestro país.
Existen muchos antecedentes para asegurar que los gobiernos concertacionistas han “sufrido” una oposición muy condescendiente. El fin último de la derecha (política y económica) es defender la estabilidad del país. Lo anterior se ha visto reflejado en una serie de situaciones elementales y otras no tanto.
Cabe considerar que en el peor momento de Ricardo Lagos, precisamente fue Pablo Longueira quien propuso la modernización del Estado, con lo que le dio una airosa salida al gobierno golpeado dramáticamente con los escándalos de Mop Gate. El tema en comentario hacía peligrar la estabilidad institucional del país lo que internalizó la derecha y le motivó a tender una mano salvadora a la administración de ese tiempo.
¿Acaso no fue Hernán Somerville quien dijo: “mis empresarios adoran al señor Presidente”, refiriéndose a Ricardo Lagos? ¿Acaso no fue Alberto Calderón, principal accionista de Ripley, quien expresó: “tenemos una extraordinaria presidenta”, hablando de Bachelet?
La protección de la institucionalidad vigente va más allá que una simple acción opositora de la Alianza. Además, los poderes económicos del país, igualmente están en el mismo derrotero.

Marco Enriquez–Ominami y la derecha

Marquito (como irónicamente lo llamó Escalona) no estaría solo. El candidato ha dado señales claras de seguir con el sistema económico establecido en el régimen militar y administrado adecuadamente por la Concertación. A su vez, no se ha acercado, para nada, al peor enemigo de la estabilidad americana, como es Hugo Chávez. No olvidemos que, incluso, propuso privatizar el 10% de Codelco, lo que escandalizó a los dogmáticos del socialismo tradicional.
Parece que, si bien es cierto, la Alianza no sería parte de un eventual gobierno de Enríquez–Ominami, no haría una oposición que perjudicara la institucionalidad. Asimismo, no olvidemos que Paul Fontaine, uno de los responsables de las políticas económicas del más joven de los candidatos presidenciales, lleva en sus genes y en su historia la realidad de quienes fueran los Chicago Boys, libremercadistsas por esencia.
Está definido el tema que la derecha no sólo no perjudicaría al eventual presidente, sino que sería una malla protectora si su fracaso atenta contra la estabilidad del sistema político y económico del país.

¿Cómo se ve la derrotada concertación?

"Si gana Marco, será el fin de la Concertación y también de la Alianza, porque es el fin del Sí y del No. Esta elección va a marcar un reordenamiento", pronostica Marcelo Trivelli, ex Intendente concertacionista y ahora partícipe de la candidatura del candidato independiente.
En este caso, si Eduardo Frei quedara en el camino y Marco Enríquez-Ominami le ganara a Sebastián Piñera en una segunda vuelta electoral, lo que pasaría con la Concertación es que desaparecería y tendría, por una u otra razón, agruparse en una nueva coalición política.
Una explicación de tal hecho podría ser que en el presente, dado las innumerables dificultades que ha tenido la Concertación para mantenerse unida, hace presumir que lo que los mantiene pegado es el poder y al perderlo éste, lo que sucede es que se quiebra el grupo político.
El nuevo poder lo representaría un ex socialista - hijo de “mirista” y patrocinado por otro ex “miristra” (Max Marmbio)- pero con características neoliberalistas. Todos tranquilos, menos los democratacristianos y en especial Camilo Escalona.
El “especial” carácter del presidente de la Democracia Cristiana (DC), podría provocar dos cosas: la primera es que éste pase a adquirir un papel de díscolo con el Partido Socialista (PS), debido a las rencillas que existen entre ambos partidos; y segundo, que el timonel DC adquiera una postura que vaya en función de conseguir cooperación política para no quedar solo y así poder mantenerse activo.

Los partidos

De ganar Marco Enríquez-Ominami está claro que la Concertación desaparece o por lo menos tiene que replantearse totalmente, incluyendo su imagen. Sin embargo, el futuro de los distintos grupos políticos que la conforma depende más bien de las elecciones parlamentarias. Esto por el motivo que si los candidatos de los bandos integrantes de la actual coalición de gobierno llegan a ser electos, se mantendrían cobijados y respaldados en sus partidos.