A lo largo de toda la carrera a La Moneda el candidato de la Coalición por el Cambio siempre ha liderado el nivel de popularidad en las encuestas y en todo momento se ha visto como el que tiene más posibilidades de ser Presidente de Chile (según los números).
Ahora que la competencia se encuentra en recta final, la propaganda electoral ha comenzado oficialmente. Por una parte están las salidas a terreno, carteles de los candidatos por todas partes y, quizá las que resulta más masiva, la franja televisiva.
Sin embargo, cabe considerar que ésta última no es un factor que determine y logre que los votantes que ya tienen preferencia por alguno de los contendores, cambien radicalmente su decisión al respecto; pero sí es preciso señalar que su mayor objetivo es llegar a darse a conocer en sectores que durante las acciones anteriores no pudieron cubrir.
En síntesis, la franja es un sustituto de la falta de recursos y Sirven para que las personas que están dispuestas votar por un candidato confirmen su votación.
El caso Piñera
Cada uno de los candidatos a la presidencia han usado distintas estrategias para consolidarse, pero lo que sucede con Sebastián Piñera es un tanto particular.
La primera parte de la propaganda televisiva no sale mucho de lo común: el canto en conjunto de chilenos a lo largo del país, del single de la campaña.
¿Cuántas veces se ha visto emocionado al representante de la Alianza?
Esto suena un tanto prejuicioso –considerando que también es humano-, pero es que pocas son las imágenes que muestras ese hombre, tan individualista, frio y estratega, en una postura de expresión tan innata como la que exhibe su franja presidencial.
El concepto de emoción que transmite es muy fuerte y, sin desmerecer a las de los demás candidatos, es, quizá, la más potente en términos de estrategia comunicacional.
Tal vez, si el candidato de la Coalición por el Cambio tuviera más imágenes así, su propaganda televisiva sería todo un golazo.
Otro factor importante que es preciso destacar es el diálogo que utiliza cuando le habló a sus adeptos ese día en el Movistar Arena. “Le quiero pedir a Dios, que nos dé a todos y también a mí”, dice en alguna oportunidad cuando se expresa emocionado hacia el público, en una postura al más puro estilo de los que era Barack Obama cuando estaba en campaña.
Es sabido de que en Chile la imagen religiosa sirve mucho para captar votos y Piñera no es la excepción. Por lo tanto es un buen recurso.
El problema que tiene esto, es que Piñera dice le pide a Dios que les dé a todos y también a él, como si él no fuera parte del ese “todos”. Esto, si es que algún chileno lo interpreta mal, a Piñera le puede costar ese voto.
En otra parte de la propaganda se muestra una especie de tráiler de una película, donde aparece Piñera junto al Grupo Tantauco. Lo característico es que quienes integran tal escena son realmente los participantes de tal asociación económica. Eso es un arma de doble filo, porque si bien todo Chile conoce que el candidato es empresario, esto podría provocar que toda la estigmatización que tiene por serlo, provoque un rechazo y le juegue en contra. Sin embargo, la situación que representa Piñera, en tal escena, no es la de un líder totalitario, sino más bien de alguien que escucha y que está dispuesto a tomar decisiones en conjunto.
Asimismo, en el mismo contexto de que Piñera sale exponiéndose como jefe, pero no sale dictando cátedra y sale escuchando, transmite la idea de trabajo en equipo, y esto se afirma cuando lo interpelan. Eso de transmitir trabajo en equipo comunicacionalmente es un recurso muy bueno.
martes, 24 de noviembre de 2009
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